Puede que hayas buscado «me siento sola desde que soy madre» mientras tu hijo duerme a tu lado. Has pasado el día acompañada y, aun así, echas de menos hablar con alguien que te pregunte por ti. Por cómo estás tú, además de por las tomas, el colegio o si esta noche habéis dormido.
La soledad en la maternidad puede aparecer cuando faltan compañía, apoyo práctico o un lugar donde contar lo que estás viviendo. Tener pareja o querer a tus hijos no elimina esa necesidad. Aquí vamos a ponerle palabras y a pensar qué apoyo podrías pedir, sin convertirlo en otra tarea que tengas que resolver perfectamente.
¿Por qué me siento sola desde que soy madre?
La llegada de un hijo puede cambiar los horarios, las amistades y la forma de estar con tu pareja. El NHS explica que, después de tener un bebé, puedes sentirte sola y desconectada de tu vida anterior. El cansancio y el menor tiempo para las relaciones pueden influir.
Quizá antes veías a tus amigas sin organizar una pequeña operación logística. Ahora, un café implica cuadrar cuidados, desplazamientos y horarios. Si cada encuentro requiere ese esfuerzo, es comprensible que algunos dejen de suceder.
También puede haber visitas que no te acompañen como necesitas. Alguien viene a ver al bebé, comenta lo grande que está y se marcha. Tú sigues con el mismo cansancio y una conversación pendiente sobre cómo estás llevando todo esto.
Y puede costarte decirlo: «Con lo que deseaba ser madre, ¿cómo voy a reconocer que me siento sola?». Desear esta vida y necesitar más apoyo caben en la misma frase. Si además echas de menos quién eras antes, puedes leer sobre el duelo por la vida de antes de ser madre.
Estar acompañada y sentirte sola son experiencias compatibles
La soledad también tiene que ver con la conexión que sientes. El NHS distingue entre distintas formas de soledad, incluida la falta de cercanía emocional. Puedes compartir casa con alguien y echar de menos sentirte escuchada.
Pensemos en una escena: cuentas que el día se te ha hecho cuesta arriba y recibes una solución rápida. «Pues mañana sal a pasear». Puede que la propuesta tenga buena intención. Pero tú necesitabas unos minutos para contar qué ha pasado, sin tener que defender por qué te ha afectado.
O quizá sí hay cariño, pero casi toda la organización pasa por ti. Tú recuerdas la cita, anticipas lo que falta y preparas lo que otra persona necesita para hacerse cargo. En ese caso, conviene mirar también la carga mental de la madre: salir una hora puede ayudar, pero el reparto cotidiano merece su propia conversación.
Qué hacer si te sientes sola en la maternidad
Puedes empezar por una situación concreta. ¿Cuándo se hace más fuerte esa sensación: al pasar muchas horas sin hablar con otro adulto, después de una discusión o cuando nadie parece notar lo que estás sosteniendo? Esa respuesta puede orientar el primer paso.
1. Pon nombre al apoyo que echas de menos
Prueba a completar esta frase: «Hoy me habría sentido más acompañada si…». Quizá la respuesta sea que alguien escuchara sin aconsejar, se encargara de una tarde entera o te invitara a un plan compatible con tu momento de vida.
Una petición posible sería: «¿Puedes venir el jueves un rato? Me gustaría hablar contigo sin tener que preparar la casa». Otra: «Necesito que te encargues de la cena y de acostarle; yo voy a llamar a una amiga». Son ejemplos que puedes adaptar a tu situación.
2. Busca un contacto que puedas sostener ahora
Puedes escribir a alguien con quien te apetezca recuperar el vínculo. Un mensaje como «Te echo de menos; ahora me cuesta quedar por la noche, ¿te vendría bien un paseo corto?» abre una posibilidad sin exigir volver de golpe al ritmo de antes.
Si recibes un no, puedes proponer otro momento o probar con otra persona. Una agenda que no coincide no dice cuánto vales ni cuánto mereces ser acompañada.
3. Habla del reparto, además de hablar de cómo te sientes
Si tienes pareja, puedes llevar la conversación a una escena específica: «Ayer me sentí sola cuando tuve que dejarte todo preparado para poder salir. Necesito que puedas encargarte de ese rato de principio a fin».
Después, concretad quién se ocupa de qué y cuándo vais a revisar el acuerdo. Si esa conversación suele terminar en reproches o distancia, el artículo sobre resentimiento con la pareja después de tener un hijo puede ayudarte a reconocer lo que se está acumulando.
4. Prueba un espacio donde puedas hablar con libertad
Un grupo de madres, una amistad o una actividad que te guste pueden ofrecer oportunidades de conexión. Fíjate en cómo te sientes allí: ¿puedes contar un día difícil?, ¿hay escucha?, ¿sales acompañada o más pendiente de compararte?
No todos los espacios encajan con todas las personas. Puedes probar, observar y elegir. También puedes buscar compañía alrededor de un interés propio: leer, caminar o aprender algo. Tu conversación puede ir más allá de la crianza.
Cuando pedir apoyo también te toca organizarlo todo
Hay una parte especialmente frustrante: darte cuenta de que necesitas ayuda y tener que diseñar tú cómo recibirla. Encontrar a alguien, explicar la situación, ajustar horarios y comprobar después que todo se ha hecho. El descanso llega con instrucciones de montaje.
Por eso, merece la pena distinguir una petición puntual de un cambio estable. Una tarde de ayuda resuelve esa tarde. Un acuerdo que otra persona asume y mantiene puede evitar que tengas que empezar la negociación cada semana.
Si no cuentas con una red disponible, no hace falta fingir que bastará con «salir más». Puedes explorar qué recursos existen en tu zona a través de tu centro de salud, asociaciones o servicios municipales. Y revisar con apoyo profesional qué alternativas son posibles dentro de tus circunstancias.
¿La soledad en el posparto significa que tengo depresión?
Sentirte sola, por sí solo, no permite diagnosticar una depresión posparto. Conviene pedir una valoración si también aparecen tristeza persistente, pérdida de interés, desesperanza, ansiedad intensa o dificultades para dormir incluso cuando tienes oportunidad de descansar. El NHS recoge estas señales de depresión posparto.
Puedes hablar con tu médica, matrona o una profesional de salud mental. No necesitas esperar a estar peor para pedir ayuda. También tienes información sobre los síntomas de la depresión posparto en el blog.
Si hay peligro inmediato para ti o para tu bebé, llama al 112. En España, el 024 ofrece atención ante pensamientos o riesgo de suicidio. En una emergencia, busca ayuda urgente en lugar de esperar una respuesta por WhatsApp.
Preguntas frecuentes sobre sentirse sola siendo madre
¿Puedo sentirme sola aunque tenga pareja?
Sí. Tener pareja no garantiza sentir cercanía emocional ni contar con el apoyo que necesitas. Puede ayudar distinguir qué falta en vuestro vínculo y qué compañía te gustaría recuperar fuera de él.
¿Y si quiero estar sola, pero también me siento sola?
Puedes necesitar un rato sin demandas y, a la vez, echar de menos una conversación cercana. Descansar a solas y sentir conexión con alguien son necesidades que pueden coexistir.
¿Se pasa cuando los hijos crecen?
Los horarios y las necesidades de cuidado cambian, pero no hay una edad que garantice que desaparezca la soledad. Si te pesa ahora, puedes empezar a buscar apoyo ahora.
¿Y tú cómo estás viviendo todo esto?
Soy Cristina García, Psicóloga General Sanitaria especializada en maternidad y psicología perinatal. En Espacio Dalia acompaño a madres que quieren entender qué les está pasando y volver a tener sitio para ellas.
Lo hago con un acompañamiento personalizado de tres meses, con sesiones individuales online y un plan hecho contigo.
Si te has reconocido en este artículo, podemos empezar por una primera conversación: gratuita, online y de unos 30 minutos.
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Este artículo es divulgativo y no sustituye una valoración clínica individual.
Cristina García Muñoz
Psicóloga General Sanitaria · Colegiada R-00869. Especializada en maternidad y salud mental perinatal. Acompañamiento psicológico online para madres desde España.
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